Sabores que cuentan historias
Arepas de maíz pelao: memoria dorada del fogón andino
Una receta que huele a hogar y suena a molino. Heredada de las abuelas que molían el maíz con paciencia, para convertirlo en alimento y en recuerdo.
En el campo andino, las abuelas madrugaban a desgranar el maíz.
En el pilón resonaba el golpe rítmico del mazo, mientras el agua del río esperaba para pelar los granos.
Esa mezcla de maíz, fuego y canto fue el origen de las arepas de maíz pelao, uno de los alimentos más antiguos y simbólicos de Colombia. Es una historia sobre la paciencia, el trabajo compartido y el amor que se cocina en familia.
Hoy, este saber ancestral sigue vivo en las cocinas rurales, en los patios donde el olor del maíz asado convoca la memoria.

Ingredientes para 8 arepas
- 2 tazas de maíz blanco seco
- 1 cucharadita de ceniza vegetal o cal (para pelar el maíz)
- Agua suficiente para cocer y pelar
- Sal al gusto
- Manteca o mantequilla (opcional)
Utensilios tradicionales:
- Molino manual, totuma o batea, comal o tiesto de barro.
Instrucciones
1. Pelar el maíz:
- Coloca el maíz en una olla grande con agua y un poco de ceniza o cal.
- Cocina hasta que la cáscara del grano se desprenda fácilmente.
- Lava y escurre bien los granos, retirando la cascarilla.
2. Moler el maíz:
- Pasa el maíz por el molino manual hasta obtener una masa suave y húmeda.
- Si es necesario, agrega un poco de agua para facilitar el molido.
3. Amasar:
- Mezcla la masa con una pizca de sal.
- Amasa con las manos hasta que quede uniforme y sin grumos.
4. Formar las arepas:
- Toma pequeñas porciones de masa y forma discos gruesos (de unos 10 cm de diámetro).
- Puedes marcarlas con los dedos, como lo hacían las abuelas.
5. Cocinar:
- Asa las arepas en un comal o sartén de barro caliente, sin grasa, hasta que estén doradas y ligeramente tostadas por ambos lados.
6. Servir:
- Se disfrutan mejor recién hechas, acompañadas de café cerrero o cuajada fresca.
- Su textura crujiente por fuera y tierna por dentro guarda el sabor del maíz puro.



